Un ciclo de lectura en los bares sorprendio a los porteñosos - Mas noticias?

Belgrano y Tacuari. En la puerta del bar San Martin, una fotocopia pegada sobre el vidrio anuncia el menu del dia: entraña con papas españolas. El encargado del lugar desconoce que el 24 de agosto sea el Dia del Lector y no cree que nadie, mas alla de los oficinistas que pueblan el bar habitualmente, vaya a recitar poesia espontaneamente. Pero se equivoca.

Cuando falta poco para las cuatro de la tarde llega Lili Meier. Se anuncia como "narradora oral" y despues de unos instantes de indecision, se acomoda contra una de las paredes decoradas con el fileteado porteño. Ella forma parte de los "cuentacuentos" que en el Dia del Lector -en homenaje a los 110 años del nacimiento de Jorge Luis Borges y por iniciativa del Ministerio de Cultura porteño- ayer recorrieron cafes de la Capital para leer un cuento o recitar una poesia.

Lili se acerca a una mesa y pregunta "¿Te puedo contar un cuento?". Muy concentrado en sus crucigramas, un señor de traje declina el ofrecimiento. Una mujer que orilla la cincuentena y viste un cangurito violeta no tiene nada de animo: "Hoy tengo un dia horrible y no quiero escuchar a nadie".

El amor es uno de los temas que abordan los libros que Lili eligio. Pero no el unico, tambien lleva en su bolso azul cuentos de terror, infantiles, y poemas de Horacio Quiroga, Eduardo Galeano y del poeta Armando Tejada Gomez. A pesar de las negativas, no se desanima. Cerca de la puerta, un hombre sonrie ante la llegada de su almuerzo: bife con papas fritas. Acepta gustoso la invitacion de Lili y, mientras come, escucha "El reproche (Tango)SDRq, de Roberto Fontanarrosa. Al terminar Rodrigo Borda (ese es su nombre), se muestra conforme: la iniciativa le parecio muy "original y divertida".

En Clasica y Moderna el almuerzo le roba tiempo a la merienda. Son un poco mas de las cuatro pero las papas fritas les ganan a las medialunas. Una voz llama al orden y Cristina Rodriguez, la narradora del festejo, les anuncia a los comensales que va a "regalarles algunas lecturas". 

Las palabras de Eduardo Galeano suavizan el ruido del transito que viene de la avenida Callao. Llegan los aplausos y la pregunta que se repetira al finalizar cada relato: "¿Tienen ganas de seguir?" 

Mas tarde es tiempo de los relatos infantiles. Silvia Finder Gam, Coordinadora del grupo de narradores, propone revivir las tardes de leche chocolatada y deleita al publico con El globo azul. Al terminar el relato, una mujer abandona la mesa que compartia con su amiga; abre la puerta, pero escucha una promesa que la hace regresar: "Se viene otro de amor", dice Rodriguez. La mujer vuelve: "Es que quiero escuchar el de amor..." 

En el cafe Bonafide de Charcas y Coronel Diaz irrumpe con una acompañante y libros viejos en una bolsa, Sergio Bonomo. Se presenta, reparte postales diseñadas para la ocasion, poemas de Ruben Dario y de Francisco de Quevedo y explica que viene a leer. Su repentina presencia sorprende. Casi todos desviaran la vista de su mesa para escuchar los poemas "Las tardes" y "Nubes", de Borges, asi como el "Poema 18" de Girondo y "Playa" y "Cerveza", de Juan Gelman. Hasta aplauden al final.

La pausa no es solo para los clientes sino tambien para todos los que estan detras de la barra, que siguen la lectura. "Los textos los eligio cada narrador, la unica condicion fue que fueran directos del libro, no de fotocopias", cuenta Bonomo. Una de las parroquianas, Alicia Ojeda Vazquez, hasta quiere invitar con un cafe a Bonomo y Angela, su acompañante. "La seleccion me parecio preciosa, especialmente Borges; ojala el año que viene se repita", señala. Quiere que la literatura vuelva a sorprender a Buenos Aires. w